martes, 25 de abril de 2017

PENÉLOPE: RED DE HISTORIA I, II, III Y IV, 2017

Nombre soplado al aire arrastrando la última vocal de otro nombre,
expulsado en un caos de encajes de letras que dan la espalda a la playa
y después, el cercado de las islas hacinando de ecos las tardes.
Ocasos como puñales. Vísperas de espera,
amaneceres rompiendo su perseverante odisea de hilvanes.
Su viaje son los delirios.
Cose su secundaria soledad a la epopeya de sirenas y Polifemos
mientras naufraga bordando un manto de aquiescencia de destino,
mortaja de sus días, cárcel de sus noches,
segmentando periodos entre lo hecho y lo rehecho en un cómputo sin hazañas.
Teje su nombre unido a otros, entrecruza engaño con engaño,
cada gesto un sol, un mundo, ágiles dedos de frontera,
una vuelta: un sueño creado, otra: un sueño afianzado;
con las sombras, el enredo de los sueños frustrados.
La caligrafía escuálida de su parco significado ha aprisionado su imagen estática,
reinando milenios de castidad, gasa y rueca.
Costurera de esperas, no de épica.
Constriñendo  los atados dedos al rutinario hilado, en estatuario mantra de evasión.
y monótonos los pensamientos los va enriqueciendo de secretos.
Así las hebras colgadas de sus yemas parecen un talismán,
acogido porque trabajan su infierno y sus frases,
le infesta de visiones, fiebre y sangre.
Así, inmóvil, Penélope vive el vértigo del misterio, la vorágine del vértigo.
En gineceo de témpano, prisión de su piel deshace sudario y muere anhelos,
se ha hecho vieja en el recuerdo y se ha hecho eterna,
obediente zurcidora de otras vidas.

jueves, 30 de marzo de 2017

ACOPLAMIENTOS del I al IV, 2017

Cuando en el vértice de una esquina languidece la indiferencia y en el otro no hay preguntas.
Cuando al alba amanecen labios agostados que no humedecen verbos y el eco ya no teje la prosodia.
Cuando las palabras se desclavan de la memoria y, de la llama, el rescoldo de la pira.
Cuando los sonidos no copulan con las frases y se eyacula el mutismo, la voz secuestrada por lápida y mortaja.
Cuando aglomeraciones de silencios copan estrechos el aire y de las huellas los indicios son monstruos.
Cuando el nombre no eclosiona rotundo las vocales, ni sacude con la desidia de fonemas gastados.
Cuando ya no se pondera lo eterno, el vértigo se fuga de la noche y se protege el reflejo de un espejo herido.
Cuando se intuye que las palmas se hallarán vacías y que la pureza entorpece el aliento.
Cuando se sabe que la salinidad anegará el sueño y que nos habita un cuerpo y no un alma.
Cuando ayer fue enredado en penumbras que subían vientres hacinadores de los recuerdos, en la locura estática de un ritual elegíaco,
sombra de la palabra al agotamiento de la espera, un lento tiempo detenido.
Cuando el fuego ya no transforma la cimbreante inquietud de la atmósfera.
Cuando de lo pasado no queda apenas más que un latido y se desgaja la oscura infancia.
Cuando un intangible espacio organiza el miedo y apenas sucede más que el tiempo,
porque ya no hay dioses ni héroes que confundan infierno y magia,


entonces, entonces... cegamos y zurcimos los ojos para no oler el mal.


miércoles, 22 de marzo de 2017

OJOS VELADOS MINIATURAS I, II Y III, 2017

OJOS VELADOS II, TEXTO II
Cuando vástagos de la penumbra disfrazan en luminiscencia su opaco iris
y enredan pestañas anudadas a ritos de paredes milenarias.
Cuando ojos varados en el silencio de la espera de deseo de esquina móvil
y pupilas que al amanecer piden otra luz, de otro sol, de otros mundos.
Cuando en urnas de recuerdo se atesoran ficticios momentos concluyéndose los ritmos
y de la llama se hace agua oculta, rutinas de ecos, tránsitos inciertos, máculas heredadas.
Cuando la vida escoge el aullido sordo de no poder devorarla
y de todas sus quimeras selecciona la infausta posesión del tiempo.
Cuando la nada letal esparce ácida el viaje, no indivisa pero exhausta,
aún cuando se adose a sí misma quedará la carne acanalada.
Cuando el destello de venganza recorre penumbras de siglos
y la nostalgia vence las visiones de los días.
Cuando, un instante, se refleja en el espejo la propia supervivencia caníbal
y se extirpa lo real vislumbrándose dioses y demonios, sin creer ya en el hombre.
Cuando ese territorio de allá es la región donde posponer los sueños
y de los pasados se repiten, monocordes, los presentes.
Cuando de frontera de cinismo y de mares de sangre no se contrae la pupila,
entonces, entonces, la Bestia domada subyuga el Templo con salmos de derrota.
Nº I
NºII
NºIII

lunes, 20 de marzo de 2017

FRONTERA EUROPA V, 2017

FRONTERA EUROPA
La frontera era yo.
Yo portuaria. Yo Caronte. Yo llave del regreso.
Meciéndome en albas cansinas y llegando a ser maestra de ceremonias.
Palpando en mis límites que la frontera era yo y la exigua extensión de la voz
cuando susurro que no hay mundos que puedan pronunciarse al unísono.
La frontera era yo circunvalada de tiempo,
llevando mi lugar cercado entre paralelos de senectud,
cuando no intuyo, al menos, cómo me nombran los ecos de los sueños,
cuando no recuerdo cómo baten la atmósfera las súplicas de quien insiste.
Sí, la sofocan, la queman, la agotan sin indignidad.

La frontera era yo constreñidamente agostada,
de realidad de hiel y escarcha. Brutalidad asumida. Síncope, inflexión, letargo.
La frontera era la boca, mi nombre original de mugido y equívoco,
cultivador de la urgencia y de la ofensa, sólido para entierros.
La frontera era yo en lentos azules, vejez sobre vejez de letales arrugas del alma,
espacio abastecido, enemiga de mi materia y de mi límite.
Aquiescencia del odre que me envuelve.
Yo era la frontera donde batir el drama,
era yo el límite de la premura,
yo el extremo del delirio,
yo misma el término.

jueves, 23 de febrero de 2017

VÉRTEBRAS DE TIEMPO I, 2017


ALIMENTO DEL OLVIDO III
Saber que irse es sin rastro ni sombra,
aunque se hubieran batallado las posiciones con rotundidad,
disputándole al camino la cordura.
Aunque se le robara al trayecto el viaje y la odisea escribiese el regreso.
Aunque se le hubiera guerreado al mar los oleajes de desventura,
llevando el blanco como estandarte y el luto como desánimo.

Saber que las treguas contra el mito quedarán
abandonadas en infértiles posturas yacentes.
Que el orondo ulular de los territorios habitados
se perderá en las silentes bocas, náufragas de la palabra.
Que huérfanos serán los espejos de reflejos de vanidad,
vencidos por imágenes en santuarios profanados.

Saber del recorrido errático de destino estéril,
sin haber llegado al recodo imposible de pernoctar,
sin la ebriedad del descenso, sin pliegues, sin conclusiones,
sin que en las yemas temblasen los colores,
ni se ordenase con caos el espacio,
apenas secreteando la rutina.

Saber cómo alimentará el olvido nuestras vértebras,
cómo leves en anécdotas purificarán el ambiente familiar,
ganarán unas horas todas las voces y las lágrimas,
un tiempo serán testigo de ofrendas y plegarias. Eternamente,
hacinarán tibios almacenes donde varará la infinitud del olvido.
                                                                     


VÉRTEBRAS DE TIEMPO I 2017. Cerámica, esmaltes, madera, hilo de seda y algodón. Medidas 98 x 100x 10 cm

viernes, 17 de febrero de 2017

RELICARIOS DE LA MATERIA I ,II y III, 2017

(...)Saber del recorrido errático de destino estéril,
sin haber llegado al recodo imposible de pernoctar,
sin la ebriedad del descenso, sin pliegues, sin conclusiones,
sin que en las yemas temblasen los colores,
ni se ordenase con caos el espacio,
apenas secreteando la rutina(...)

martes, 7 de febrero de 2017

VÉRTEBRAS: CACHEIRA



ALIMENTO DEL OLVIDO II
Saber  que los nombres quedarán cerrados en la boca,
y que irse es, sin rastro ni sombra,
aunque se haya peleado al aire toda la intensidad de la inocencia.

Saber cómo el aire derruido atará el designio
y que toda la violencia del mundo se derramará sin precipitación,
aunque algo tan ínfimo hubiera batido contra los sueños,
aunque nacieran alegrías inconfesas en los labios que no se dejaron prosperar.

Saber cómo será vivir el anonimato eterno de nuestro nombre
cuando el pájaro abatido en la tierra negra arrastra las vocales,
lo que se roza mañana entre las yemas fue el infértil sacrificio
cuando en el vértigo  había distancia.

Saber cómo alimentará el olvido nuestros huesos
condenados a la mudez del porvenir silbado por silencios,
inertes gladiadores de la gloria, triunfadores del anonimato.
Breves. Breves en historias sin capítulos,
impelidos a agolparse en los arrabales de la desmemoria.

Saber que Nunca será ya para siempre. Un aparente lugar lejano,
pospuesto aunque se graznara su comienzo,
indolente estercolero de futuros que agolpará las vértebras contra la tierra,
y la espesura de las palabras se licuará en un enmudecimiento espeso y continuo.
Eyaculación de olvido

jueves, 12 de enero de 2017

OJOS VELADOS VII, SERIE B

OJOS VELADOS (TEXTO II)
Cuando vástagos de la penumbra disfrazan en luminiscencia su opaco iris
y enredan pestañas anudadas a ritos de paredes milenarias.
Cuando ojos varados en el silencio de la espera de deseo de esquina móvil
y pupilas que al amanecer piden otra luz, de otro sol, de otros mundos.
Cuando en urnas de recuerdo se atesoran ficticios momentos concluyéndose los ritmos
y de la llama se hace agua oculta, rutinas de ecos, tránsitos inciertos, máculas heredadas.
Cuando la vida escoge el aullido sordo de no poder devorarla
y de todas sus quimeras selecciona la infausta posesión del tiempo.
Cuando la nada letal esparce ácida el viaje, no indivisa pero exhausta,
aún cuando se adose a sí misma quedará la carne acanalada.
Cuando el destello de venganza recorre penumbras de siglos
y la nostalgia vence las visiones de los días.
Cuando, un instante, se refleja en el espejo la propia supervivencia caníbal
y se extirpa lo real, vislumbrándose dioses y demonios, sin creer ya en el hombre.
Cuando ese territorio de allá es la región donde posponer los sueños
y de los pasados se repiten, monocordes, los presentes.
Cuando de frontera de cinismo y de mares de sangre no se contrae la pupila,
entonces, entonces, la Bestia domada subyuga el Templo con salmos de derrota.
OJOS VELADOS VII SERIE B, 2016. Cerámica, esmalte y cuerda. Medidas 114 x 36 x 36 cm.

sábado, 17 de diciembre de 2016

OJOS VELADOS VI, SERIE B, 2016

OJOS VELADOS, TEXTO II
(...)Cuando ojos varados en el silencio de la espera de deseo de esquina móvil
y pupilas que al amanecer piden otra luz, de otro sol, de otros mundos(...)
OJOS VELADOS VI, SERIE B, 2016. Cerámica, esmalte y cuerda. Medidas pieza extendida 71 x 32 x 24 cm.

viernes, 16 de diciembre de 2016

RELICARIO DE LA MATERIA IV, 2016


ALIMENTO DEL OLVIDO I
(...)Saber cómo el aire derruido atará el designio
y que toda la violencia del mundo se derramará sin precipitación,
aunque algo tan ínfimo hubiera batido contra los sueños,
aunque nacieran alegrías inconfesas en los labios que no se dejaron prosperar(...)


martes, 13 de diciembre de 2016

BESTIA EN EL TEMPLO III, 2016

BESTIA EN EL TEMPLO I
Llegaron los sabios y se les vio reír,
llegaron los sacerdotes y silenciaron tus palabras,
llegaron los hombres y algunos fueron poseídos por la codicia,
llegaron las mujeres mirando tu ojo y murmuraron,
llegaron los niños y no entendían,
y llegaron por fin los proscritos y te besaron.
En el templo tú no sabías, no obstante, aparecieron palabras púrpuras en tu boca
mientras las paredes rezumaban angustias seculares, sudando inquietudes primigenias.
Te expulsan, repelen tu presencia,
paladean cada dolor y cada palabra transida de dolor,
han visto en tus visiones que llevabas en tus iris a La Bestia incrustada,
gestando en tu garganta el canto iniciático.
Temieron tu voz apoyada en verbo,
agitando los muros que emanaban terrores ancestrales,
agrietando las frases que soportaban los cimientos,
el vértigo posado en las tapias que exudan pesadillas primitivas,
buscaste encerrada entre los párpados, bien adentro,casi oculta, la presencia,
llegando al centro mismo de tu ojo, hallando el centro mismo de tu ser.

Bestia va caminando el recorrido del hastío y del dolor,
la cabeza en sucesivas negaciones fuertemente la blande hacia las paredes
que transpiran historias milenarias de venganza,
lacera sus párpados para alcanzar la ceguera
y cada cicatriz se hace llaga en las palabras.
Bestia, que nunca perteneció al templo,
desatendió cuando llegaron aquellos que habitaban las tinieblas.
No fueron torpes, habían levantado los muros con sus hedores
y puritanos ocultaban la sangre de voluntades raptadas,
vestían lo oscuro, lo verdaderamente siniestro,
en los pliegues reservaban sus hazañas y conquistas
y en sus movimientos se vio que llevaban mutilada el alma,
mostrando en la mirada órbitas de desprecio,
pactando con los demonios el juego, la misma heredad del mal.

BESTIA DESTERRADA II
Bestia llevas la cabeza erguida portando el estigma del hundimiento,
ya el tiempo te prestará postizos mientras sigue eyaculando el silencio.
Huye, pese a que te supuren los recuerdos,
retírate del templo donde su último habitante dirige la última letra del infierno,
apacigua tus ojos hasta la repudia aunque muestren cicatrices que ofenden sueños
y arrastres en ellos un ataúd de recuerdos arrancados de la oscuridad de la Tierra.
Engéndrate. Centra el latido. Créate hasta denostar los nombres.
Tu lucha será el principio, las soledades sus combates.
No vaciles el último paso, deposita allí mismo tu iris engañado,
reconócete penitente de la nada y gana el camino que heredarán tus anhelos,
persigue otro confín carente de bordes, golpea allí otro mundo con tus yemas.
Regresa a la guarida, refugia allí tu aliento,
esculpe a brutales cinceladas la intangible realidad de tu ser.

BESTIA, TRÁNSITO Y DESTINO III
No saber fue el destino de su viaje aunque conocer pareciera el fin,
la frecuencia inaudible era lo que persistía.
El tránsito era un no lugar, una frontera sin determinar,
el avance y el retroceso (la calma no se alimenta en la ruta).
La Tierra era la destrucción. La Tierra: lo único prohibido.
El páramo era el tránsito que silenciando los nombres no pudo contenerlos,
plegando su boca abasteciendo, íntimamente, siempre adentro.
Necesita impregnar el destino, marcar su territorio,
si ellos la pisan que reconozcan el olor de su furor.
Necesita dominar el abismo para reconocerlos cuando entren,
acechar la línea discontinua que la amaestró.
Necesita dejarse conquistar por una horda de futuros inciertos,
acunarse en un tiempo no combatido,
vaciar sus noches, desmemoriar sus días
y reinventar todos los instantes de los universos perdidos.
Necesita mostrarse con la frente destapada, sin pudor la letanía que perfora su piel.
Necesita reconocer en su cuerpo el ángulo del desierto en las entrañas replegadas.
Necesita reservar sarcófagos de palabras. Nada le nace ya,
únicamente lo yermo parece triunfar. La nada avanza entre sus dientes.
Necesita, en el ocaso, desprender de sus fauces toda la humanidad.

lunes, 12 de diciembre de 2016

OJOS VELADOS VI, MINIATURAS, 2016

OJOS VELADOS II, TEXTO II
(...)Cuando en urnas de recuerdo se atesoran ficticios momentos concluyéndose los ritmos
y de la llama se hace agua oculta, rutinas de ecos, tránsitos inciertos, máculas heredadas(...)


jueves, 8 de diciembre de 2016

OJOS VELADOS, MINIATURAS Nº V, 2016

OJOS VELADOS II, TEXTO II
(...)Cuando la vida escoge el aullido sordo de no poder devorarla
y de todas sus quimeras selecciona la infausta posesión del tiempo(...)