olvidando el camino de regreso,
habiendo deletreado muchas veces la huida del cuerpo
al cortejar las olas con la tibieza del abandono.
Pudiste haber luchado, embate a embate
para abarcar la orilla y, paso a paso,
deglutir toda la salinidad con la boca amoratada.
Pudiste cargar tu memoria con todos los innombrables,
los que no han hablado, los mutilados del alma,
y llevar hasta la sima tu nombre innominado
mientras flotabas con la materia desprendida
y lamías a la espuma el secreto guardado en la lengua.
Hubieras podido, si la frontera anhelada hubiera detenido su anclaje
y en el momento de palparla no huyese a otro límite infernal.
LO ABISMADO IV, 2024. Cerámica, madera y alambre. Medidas 22 x 22 x 12 cm.
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