HOGAR, DULCE HOGAR, II Abandona la ciudad, están con ella los lobos, los ojos ávidos entre taludes de silencio, concéntricos van expandiendo la huida entre los lodos rojos que lloran los suelos. Escucha la noche deglutiendo el infinito silencio estelar, comiéndose con rencor el tiempo. Deja atrás el sueño en la periferia infernal de adoración mística a dioses corrompidos por un sonido roncal. Secretean los lobos en lenta prosodia de un séquito que la vela, mientras la noche que escucha pare sones de renglones crípticos que el alba devora, cuando el alba deja de ser un lugar para la fe.
HOGAR, DULCE HOGAR: ISLAS I. Cerámica y esmaltes. Medidas 27 x 27 x 21 cm
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