QUE NADIE TE DIGA (II)
en campos de polímeros monocromos,
fantasmales sombras calcinadas.
los mismos sueños.
QUE NADIE TE DIGA (II)
ORIGEN II
ORIGEN II
LO EMERGIDO
Después del resplandor se viene el cielo roto
De repente, el porvenir estaba allí
y entonces el espacio era la guerra
un lugar en el cielo entre poniente y el invierno
y el tiempo a punto de cercenar toda luz
Se viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los sueños
LO EMERGIDO
Después del resplandor se viene el cielo roto
De repente, el porvenir estaba allí
y entonces el espacio era la guerra
un lugar en el cielo entre poniente y el invierno
y el tiempo a punto de cercenar toda luz
Se viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los sueños.
LO EMERGIDO
Después del resplandor se viene el cielo roto
De repente, el porvenir estaba allí
y entonces el espacio era la guerra
un lugar en el cielo entre poniente y el invierno
y el tiempo a punto de cercenar toda luz
Se viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los sueños
LO EMERGIDO
Después del resplandor se viene el cielo roto
De repente, el porvenir estaba allí
y entonces el espacio era la guerra
un lugar en el cielo entre poniente y el invierno
y el tiempo a punto de cercenar toda luz
Se viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los sueños
LO EMERGIDO
(...)Se viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los sueños.
LO EMERGIDO
Después
del resplandor se viene el cielo roto
De
repente, el porvenir estaba allí
y
entonces el espacio era la guerra
un
lugar en el cielo entre poniente y el invierno
y
el tiempo a punto de cercenar toda luz
Se
viene un cielo límite entre vestigios
donde combustionan los
sueños.
Se parte sombra y
se llega con la memoria de no haber sido.
Entre vestigios y letras,
habiendo recibido, como espadas, los labios.
Palabras séquito y estandarte,
como silencios, las esperas.
como ecos específicos, los sueños.
La boca seca la vas agarrando con las manos,
el cuerpo virado a poniente,
separado de la tierra y lo real.